Endulzar el tratamiento de quimioterapia a los niños del Virgen del Rocío

Cuando su hija Mar comenzó a quejarse en una sesión de quimioterapia por el mal sabor de boca, Manuel Pozo decidió llevarse algún chicle o chuchería para hacerle más dulce el tratamiento en el Hospital Virgen del Rocío. Al momento, casi como acto reflejo, los dulces que llevaba para su hija también terminaba repartiéndolos entre los niños de alrededor hasta que un día las bolsas que llevaba consigo se les quedaron pequeñas. Fue su hija la que cayó en la idea de vender camisetas para hacerse con más chucherías, inspirada por su ídolo, Malú, tras diseñar la cantante una camiseta solidaria para Swarovski a beneficio de la investigación oncológica. No sabía entonces Mar ni su padre que con su idea nacía la Asociación «Por la sonrisa de un niño».

Tras dos años y medio vendiendo tazas, pulseras y camisetas, y repartiendo sonrisas por la planta de oncología del hospital, los niños y profesionales ya conocen a Manuel Pozo cuando asoma por la puerta. Su iniciativa se extiende también ya por medicina nuclear y resonancia y, con dinero no solo de las ventas sino también de su bolsillo, es un habitual en la planta por su reparto de chucherías y material didáctico, siempre con la supervisión de los enfermeros. Así como realizando originales y divertidas cápsulas para tapar el gotero de los niños ingresados.

«Te dirán que el azúcar es malo para el cáncer, pero ellos no se hartan de chucherías, comen un par de gomitas cuando se las llevo. Es por evitar el sabor amargo del tratamiento, y siempre hablando antes con los enfermeros, que son los que se encargan de darlo a lo niños», explica este sevillano a sevillasolidaria.es.

Mar Pozo colaborando en el último evento de «Mechones Solidarios» / Foto: Por la Sonrisa de un NIños

Mar Pozo colaborando en el último evento de «Mechones Solidarios» / Foto: Por la Sonrisa de un NIños

Pero Manuel Pozo no para y su inquietud por echar una mano no se queda ahí. El pasado año organizó en Sevilla el evento de recogida de pelo de la Asociación «Mechones Solidarios» para confeccionar  pelucas para mujeres y niñas que pierden el cabello con el tratamiento de quimioterapia y no tienen recursos para adquirir una. «Fue bestial, recogimos 18 kilos de pelo, estuvieron 32 peluqueros profesionales de Sevilla, de calidad, y me ayudaron también colaboradores con chacinas y pan para que los que acudieran pudieran tomar un temtempié», recuerda Manuel, mencionando con especial hincapié  al peluquero Manuel Ríos, que organizó la enorme peluquería al aire libre que se instaló en la Plaza Nueva.

Debido al éxito del evento y el elevado número de personas que se acercaron a ayudar, Manuelya está planteando la segunda edición para el próximo octubre, a falta de confirmaciones. En esta ocasión no solo prepara una fecha para Sevilla capital, sino que también se trae entre manos otro evento de «Mechones Solidarios» en Bormujos, donde su idea es organizar actividades también para los más pequeños. Hasta octubre, de todas formas, estará presente por diversos eventos de Sevilla con su pulseras  y tazas de la sonrisa azul, porque, al fin y al cabo, vivir el momento y hacérselo alegre a los que le rodean es su constante.

 

 

fuente:  Diario ABC

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